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Muchas mujeres sienten que están o estuvieron atadas de pies y manos en referencia a SU PROPIA VIDA debido a UN HOMBRE. Son de esas mujeres que dejaron de vivir por complacer a su pareja y ahora ESTÁN PAGANDO LAS CONSECUENCIAS. Muchas se quejan que no tenían apoyo, que las atrasaron, que las dejaron sin nada luego de darlo todo, que no terminaron de estudiar, que nunca montaron ese negocio que deseaban, que no pudieron comprar la casa que querían. Lo peor es cuando se vuelve a repetir la historia, hombre tras hombre.

Yo hacía eso mismo hasta que un día decidí revivir mis sueños. Tuve tres maridos que ignoraban, atrasaban, criticaban o boicoteaban mis sueños y yo se lo permití. Toda mi vida viví a la sombra de la opinión de esos hombres. Creía que necesita su aprobación para continuar luchando por mis viejos sueños o para emprender algo nuevo y como no me aprobaban lo que hacia, yo abandonaba mis sueños. El marido que tengo ahora, el cual es un buen hombre y quien me llevó por primera vez a una iglesia evangélica, al menos RESPETA mis decisiones aunque no siempre entiende lo que hago. He tenido que adiestrarlo para que respete mis sueños y me apoye para convertirlos en realidad. Él sabe que NO PERMITIRÉ QUE ME ATRASE. Ese tipo de control sin sentido YA NO SE LO PERMITO A NADIE porque Dios ya me mostró mi propósito. Eso no es ser rebelde, es tener sabiduría. Pulse aquí para leer la historia bíblica de Abigaíl en 1 Samuel 25 para que sepa lo que una mujer sabia TUVO que hacer a las espaldas de un esposo necio para poder salvar a su familia de una muerte segura.

Dios las bendiga y les regale la dicha de conocer su PROPÓSITO DE VIDA y ánimo para RETOMAR SUS SUEÑOS. En mi nuevo libro Mentoría para 1 Mujer sin Marido que vale por 2, les doy una fórmula llamada PETALO la cual las ayudará a definir sus objetivos de vida y su propósito.

Betzaida
Samaritana del Pozo 2020

2 comentarios

  1. Me parece que relato en gran parte de mi vida estoy en un proceso tan insierto en mi cituacion sentimental y con mis dos hijos estoy entre la espada y la pared

      


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